Dimensión simbólica: Los mandato de género, las creencias aprendidas, la culpa, la normalización del sacrificio, la idea del amor asociada al aguante, la minimización de la violencia y todas aquellas narrativas que moldean la manera en que una persona interpreta lo que vive.
Dimensión emocional: El miedo, la ambivalencia, la confusión, la ansiedad, el agotamiento, la vergüenza, la culpa y los efectos subjetivos que dificultan sostener decisiones o confiar en la propia percepción.
Dimensión material: Los ingresos, la vivienda, el acceso a recursos, la dependencia económica, el tiempo disponible, la distribución de cuidados y las condiciones concretas para reorganizar la vida cotidiana.
Dimensión relacional: La red de apoyo, la posibilidad de pedir ayuda, la manera en que se gestionan los conflictos, el reconocimiento o la invalidación en los vínculos, y la capacidad de sostener límites sin quedar aislada.
Dimensión estructural: Las instituciones, el acceso a justicia, la desigualdad social, la precariedad, el territorio, las barreras culturales y todas aquellas condiciones colectivas que amplían o estrechan las opciones de vida.
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